Oftamologo Tratameinto de Glaucoma en Monterrey
El ladrón silencioso de la visión que podemos atrapar a tiempo
No esperes a notar la pérdida de visión.
El glaucoma es la segunda causa de ceguera en el mundo, pero lo más dramático es que se podría evitar en la mayoría de los casos con un diagnóstico precoz. Se le conoce como el “ladrón silencioso de la visión” porque, en su forma más común (glaucoma crónico de ángulo abierto), no presenta síntomas ni dolor.
El principal factor de riesgo es la presión intraocular elevada (ojo hipertenso), aunque también existen glaucomas con presión normal.
Otros factores de riesgo son:
Edad avanzada (mayores de 60 años).
Antecedentes familiares de glaucoma.
Miopía alta.
Origen étnico (afroamericano o hispano).
Diabetes o hipotiroidismo.
La revisión es importante
La única forma de detectarlo a tiempo es mediante una revisión oftalmológica completa y periódica.
Aunque el daño causado por el glaucoma no tiene cura, sí se puede detener su progresión.
Preguntas Frecuentes sobre el Glaucoma
¿Qué es el glaucoma y qué lo causa?
El glaucoma no es una sola enfermedad, sino un grupo de afecciones oculares que tienen en común el daño progresivo e irreversible del nervio óptico (el cable que transmite las imágenes del ojo al cerebro).
Si el nervio óptico se daña, la información visual llega mal o no llega, lo que provoca pérdida de visión. Lo más característico es que este daño suele estar asociado a un aumento de la presión intraocular (PIO), aunque no siempre es así.
¿Qué lo causa? Las causas exactas varían según el tipo de glaucoma:
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Glaucoma de ángulo abierto (el más común, >90% de los casos): El ojo produce un líquido (humor acuoso) que no drena correctamente a través de la malla trabecular (el sistema de drenaje). Esto hace que la presión dentro del ojo suba lentamente, aplastando y matando las fibras del nervio óptico.
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Factores de riesgo que predisponen:
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Genética (antecedentes familiares): Tener un padre o hermano con glaucoma multiplica el riesgo por 4 a 9 veces.
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Edad: Aumenta drásticamente a partir de los 40-50 años.
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Origen étnico: Personas de raza negra o hispana tienen mayor predisposición.
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Miopía alta o córneas delgadas.
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Traumatismos oculares previos o uso prolongado de corticoides (gotas, cremas o pastillas).
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¿Qué le pasa a una persona que tiene glaucoma?
Aquí está el mayor peligro del glaucoma: al principio, no le pasa nada. Es conocido como “el ladrón silencioso de la vista” porque no duele ni da síntomas hasta que el daño es muy avanzado.
La evolución, si no se trata, es la siguiente:
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Fase inicial (asintomática): La persona tiene una visión perfecta de 20/20 y no nota absolutamente nada. Las fibras del nervio óptico mueren silenciosamente.
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Fase intermedia (pérdida periférica): Empieza a perder el campo visual lateral (visión periférica). Para compensar, el cerebro y el ojo sano (si solo está afectado uno) disimulan la falta. La persona empieza a tener dificultad para ver objetos que están a los lados, a chocarse con personas o muebles, o a tener pequeños accidentes al conducir.
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Fase avanzada (visión en túnel): La pérdida periférica es tan severa que parece que está mirando a través de un tubo o túnel. Ve perfectamente lo que tiene al frente, pero no lo que está a los costados.
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Fase final (ceguera): El daño alcanza el centro de la visión (la mácula), y se pierde la capacidad de leer, reconocer rostros y, finalmente, la visión total.
¿Qué es el glaucoma y se cura?
Definición rápida: Es una neuropatía óptica progresiva causada generalmente por alta presión ocular que daña el nervio de forma irreversible.
Y la respuesta corta a la segunda parte es: NO, el glaucoma NO tiene cura actualmente. Sin embargo…
¡Esto no significa que te vayas a quedar ciego!
El glaucoma es una enfermedad crónica que se puede controlar y tratar de por vida. El objetivo del tratamiento (gotas, láser o cirugía) no es “curar” ni devolver la visión perdida, sino frenar su avance para preservar la visión que aún tienes.
Piensen en ello como la hipertensión arterial: no se cura, pero si te tomas la medicación a diario, llevas una vida saludable y te revisas, puedes vivir toda la vida sin que te dé un infarto. Con el glaucoma es exactamente igual: con tratamiento y revisiones periódicas, la gran mayoría de los pacientes conservan una visión funcional y útil durante toda su vida.
¿Qué no se debe hacer cuando se tiene glaucoma?
Si te han diagnosticado glaucoma, estos son los errores que nunca debes cometer:
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No saltarte nunca las gotas (colirios): La constancia es la clave. Saltarte una dosis puede subir la presión y provocar un daño innecesario. Pon una alarma en el móvil si es necesario.
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No automedicarte ni usar corticoides sin supervisión: Muchas gotas para alergias o inflamaciones contienen esteroides. ¡Estos pueden disparar la presión ocular! Nunca uses colirios que no te haya recetado tu oftalmólogo.
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No realizar actividades que aumenten la presión intraocular de golpe:
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Ejercicios de alto impacto o levantar pesas extremadamente pesadas con la respiración contenida (maniobra de Valsalva).
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Posturas invertidas de yoga (como el sirsasana o parado de cabeza).
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Tocar instrumentos de viento (trompeta, clarinete) durante largos periodos de tiempo.
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Llevar corbatas o cuellos de camisa demasiado apretados que compriman las venas del cuello.
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No consumir cafeína en exceso: Tomar más de 3-4 tazas de café al día se ha asociado con aumentos transitorios de la presión ocular. Modera su consumo.
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No fumar: El tabaco daña los vasos sanguíneos y empeora la irrigación del nervio óptico, acelerando el daño.
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No descuidar las revisiones: Creer que porque te sientes bien, tu presión está controlada, es un error. Solo el oftalmólogo con sus aparatos (tonómetro y OCT) puede decirte cómo está realmente tu ojo.
